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En el Siglo XVII Ragusa sufrió un impresionante terremoto que marcó un antes y un después. El antes de la actual Dubrovnik era prosperidad, era desarrollo, riqueza, era un puerto marítimo comercial que rivalizaba con Venecia, ciudad con la que tuvo no pocos problemas por la hegemonía en el comercio marítimo en el Adriático. El después, desolación, una tras otra hasta que en nuestros días la ciudad se vuelve a iluminar. El terremoto de Dubrovnik arrasó la vieja Ragusa, destruyendo edificios, convirtiendo la ciudad en escombros, en edificios derribados, en ruinas. 1667 fue el peor año en la historia de la ciudad hasta que en 1991 otra desgracia, esta humana, convirtiera la zona en campo de guerra.
El Palacio Sponza y el Palacio Rector fueron los dos únicos edificios que sobrevivieron a la catástrofe, junto con las murallas. Todos los edificios de Ragusa, de diferentes épocas y demás quedaron destrozadas. La guerra del 91 también dejó su huella. |